jueves, 5 de julio de 2018

El Asedio al Alcázar de Toledo (1936), la leyenda


Comienza la Guerra Civil española

El encarnizado asedio que forjó una leyenda


El Alcázar de Toledo antes del asedio



Desde la defensa de la ciudad de Numancia, son muchos los asedios que han quedado grabados a fuego en la memoria de nuestro país. Sin embargo, en el imaginario colectivo hay todavía uno que se alza desafiante sobre el resto; el asalto que en Julio de 1936, tuvo como protagonista el Alcázar de Toledo. Y es que, dentro de esa fortaleza, unos 1.300 defensores a las órdenes del coronel sublevado José Moscardó lograron resistir durante más de dos meses los constantes  ataques del Ejército gubernamental.

Héroes para unos, villanos para otros, lo cierto es que este grupo de soldados consiguió resistir, contra todo pronostico, el bombardeo constante de los cañones y aviones republicanos. Sin agua, sin comida y casi sin munición, los defensores realizaron una proeza. No vivía nuestro país sus mejores momentos en las semanas previas a los sucesos del Alcázar. Concretamente, y en plena Segunda República la tensión entre las dos Españas era ya tan palpable que podría haberse apilado en sacos. La situación, ya de por si delicada, terminó de recrudecerse cuando el Frente Popular, la coalición que aglutinaba a las fuerzas izquierdistas, se alzó en las elecciones por encima de los diferentes grupos afines a la derecha.

Esto pareció ser la gota que colmó el vaso para algunos militares que, hastiados, decidieron empezar a perfeccionar una conspiración que ya llevaba meses fraguándose. Al gobierno republicano ni siquiera le bastó con enviar a los principales oficiales sospechosos a diferentes partes del territorio español, pues acababa de plantarse el germen de la guerra.


Milicianos republicanos

Tampoco ayudó a calmar la situación de ola de violencia que, llevada a cabo por grupos de todo tipo de ideologías, bañadas de sangre las calles pobladas de Madrid. Finalmente, las cartas se pusieron sobre la mesa cuando parte del Ejército, aprovechando la conmoción, inició el 17 de Julio un levantamiento en Marruecos liderado por el general Francisco Franco. Acababa de dar comienzo la Guerra Civil.

Tras el alzamiento, fueron muchas las ciudades en las que se generalizaron los combates callejeros. Una de ellas fue Toledo, donde se destacaron varios enfrentamientos entre grupos armados y las fuerzas del orden.

En el verano de 1936, durante 70 días, el Alcázar de Toledo resiste el asedio del Frente Popular. Tras sus muros hay 1.800 personas: guardias civiles, militares, paisanos, medio millar de mujeres y medio centenar de niños. El 23 de Julio, el coronel Moscardó recibe una llamada de teléfono: debe rendir la plaza o su hijo será asesinado. El Alcázar no se rinde. Sobre el arrojaron 11.500 disparos de Artillería y morteros, 30 ataques de la aviación tiraron 500 bombas, 35 latas de gasolina, 200 cócteles molotov, 10 incendios provocados, 1.500 granadas de mano, 2.000 petardos, y 4 minas y hornillos con 5 toneladas de trilita. Rechazaron ocho asaltos generales. El 27 de Septiembre el Alcázar de Toledo fue liberado, había entrado en la Historia.

El Asedio del Alcázar fue un enfrentamiento que tuvo lugar en los primeros meses de la Guerra Civil Española. En su entorno se enfrentaron milicianos del Frente Popular y militares alzados en favor del bando nacional en Toledo. Las fuerzas gubernamentales empezaron el asedio sobre el fortín de los rebeldes el 21 de Septiembre, tras la llegada del Ejército de África al mando del general José Enrique Varela, haciendo Franco su entrada en la ciudad al día siguiente.



Tras conocerse el Alzamiento, el 19 y el 20 de Julio, el Ministerio de la Guerra del Gobierno del Frente Popular reclamó la munición de la Fábrica de Armas de Toledo. El coronel Moscardó rehusaba entregarla. Las fuerzas del Frente Popular asentadas en Toledo consistían aproximadamente en 8.000 milicianos de la CNT-FAI (Confederación Nacional del Trabajo-Frente Antifascista Ibérico), y de la UGT (Unión General de Trabajadores), además de Guardias de Asalto. Tenían varias piezas de artillería, vehículos blindados y 2 o 3 tanquetas. Las Fuerzas Aéreas del Gobierno bombardearon el Alcázar en 35 ocasiones.

Se contaba con el armamento de la Guardia Civil, Academia, Escuela de Gimnasia y Guardias de Asalto y Seguridad, 800.000 cartuchos de fusil y ametralladora (procedentes de de las Fábricas de Armas), 1.200 fusiles Mauser, mosquetones, 200 petardos pequeños de trilita, 50 granadas rompedoras de 7 cm. 50 granadas de mortero Valero de 51 cm., 50 disparos de rompedora, 13 ametralladoras Hotckiss de 7 mm. 13 fusiles-ametralladoras de la misma marca y calibre todo de uso por alumnos en sus prácticas, 4 cajas de granadas de mano Laffite ofensivas, 2 piezas de montaña de 7 cm., 1 explosivo eléctrico, 1 mortero de 50 mm. 1 caja de granadas de mano, 25 incendiarias. Pero los oficiales y la Guardía Civil habían logrado traer munición abundante.

Aproximadamente 670 civiles (500 mujeres y 50 niños) vivieron en el Alcázar durante el asedio. Muchos de estos eran familiares de los miembros de la Guardia Civil, mientras que otros se habían refugiado allí desde diversas partes de la ciudad para salvar sus vidas de los milicianos anarquistas y socialistas. Las mujeres no participaron en la defensa del Alcázar, por su seguridad no se les permitía ni siquiera cocinar o curar a enfermos y heridos. Hubo dos nacimientos durante el asedio.



El 21 de Julio la declaración de "Guerra" fue leída por el capitán Vela Hidalgo, de la Academia Militar, a las 7 de la mañana en Zocodover, la plaza principal de Toledo. Moscardó nombró a un nuevo gobernador civil, el notario Justo del Pozo Iglesias, pues el anterior Manuel Gonzalez se refugió en el Alcázar con su familia. Los rebeldes distribuyeron fuerzas por la ciudad, Hospital de Tavera, Fábrica de Armas, Convento de los Carmelitas Descalzos, bancos, Ayuntamiento, Catedral, Plaza, Correos, Teléfonos, Matadero, Cuartel de Asalto, Prisión Provincial, Puertas de la Muralla sobre el Tajo. Los guardias civiles llenaron camiones de munición en la Fábrica de Armas con destino al Alcázar. El Ministerio de la Guerra ordenó el bombardeo aéreo de los sublevados.

Un destacamento de 200 guardias civiles estacionado en la Fábrica de Armas envió carros cargados con la munición de Fábrica de Armas antes de evacuar y destruir la fábrica. El 22 de Julio está ya en Toledo la columna madrileña, dos compañías de infantería, guardias de asalto, una batería de 105 mm. y un número indeterminado de milicianos ácratas de las Águilas Libertarias; además una compañía de ametralladoras del Regimiento León nº 2 y milicianos del Colegio de Abogados de Madrid, lo que hace un total aproximado de 2.500 hombres, frente a los 1.250 del Alcázar.

El 23 de Julio, el coronel Moscardó recibió la llamada del representante del Frente Popular, el diputado Cándido Cabello, quién le instó a rendirse advirtiéndole de que no hacerlo así, su hijo  Luis, quien había sido detenido, sería fusilado. Moscardó fue tajante. El Alcázar no se rinde y conminó a su hijo a poner su alma en paz. Luis fue enviado a la Prisión Provincial por el delito de ser hijo del coronel Moscardó, pero, tras un bombardeo aéreo republicano errado, los milicianos asaltaron la prisión y lo asesinaron junto con otros cuarenta prisioneros. 

El 24 de Julio, los sitiados realizaron una salida para recoger alimentos.
 

El 25 de Julio, ante la imposibilidad de comunicarse por radio por falta de electricidad, el capitán Luis Alba Navas salió del Alcázar con la intención de enlazar con las tropas del general Mola y hacerles ver que la rendición del Alcázar difundida por Unión Radio de Madrid ese día era completamenta falsa.
El 14 de Agosto, los gubernamentales cambiaron de táctica después de conocer que las defensas de la zona norte del Alcázar habían sido notablemente reducidas. Durante las cinco semanas siguientes, los frentepopulistas atacaron once veces la casa del Gobierno Militar, pero fueron repelidos en cada uno de ellos.
El 9 de Septiembre, un enviado de los republicanos, el comandante Rojo, entró en el Alcázar para hablar con el coronel Moscardó acerca de una posible rendición. El coronel la rechazó pero pidió un sacerdote para bautizar a dos niños recién nacidos durante el asedio y también para decir misa.
Vazquez Caramasa, canónigo magistral de Madrid, con ideas izquierdistas, entró en el Alcázar la mañana del día  11 de Septiembre  y confesó a los sitiados. Esa tarde, Rojo habló con Moscardó acerca de una posible evacuación de las mujeres y los niños. Las mujeres unánimente contestaron que no querían rendirse y que estaban dispuestas a empuñar las armas para defender el Alcázar.

18 de Septiembre, desde el 16 de Agosto, los republicanos habían estado cavando para introducir minas en la parte sudoeste del Alcázar. La mañana del 18 de Septiembre, las minas fueron detonadas por orden de Francisco Largo Caballero, que asistió a la voladura, destruyendo completamente la torre sudoeste del edificio y matando a dos defensores que se encontraban en ella.

Aproximadamente, 10 minutos después de la explosión, los izquierdistas lanzaron cuatro ataques contra el Alcázar con la ayuda de carros blindados y carros de combate. El ataque fracasó a causa de la enconada resistencia de los defensores.


Del 19 de Septiembre al 26 de Septiembre, el bombardeo de los edificios periféricos dio buen resultado pues la comunicación entre ellos y el Alcázar llegó a ser imposible. La retirada de los edificios fue ordenada la noche del 21 de Septiembre, concentrando a la guarnición para defender lo que quedaba del Alcázar. Los republicanos atacaron los edificios periféricos la mañana del 22 de Septiembre. Ese mismo día tropas nacionales de la columna que subía desde el sur llegaban a 6 kilómetros al sur de Toledo, lo cual motivó que las milicias republicanas se esforzaran en tomar el Alcázar lo antes posible.
A las 5 de la mañana del 23 de Septiembre, los republicanos asaltaron las brechas del norte del Alcázar y sorprendieron a los defensores lanzando granadas y dinamita. Los nacionales fueron forzados a retirarse al patio del Alcázar, pero contraatacaron y rechazaron el asalto. Un nuevo ataque al Alcázar se intentó por la mañana, esta vez un carro de combate condujo la carga.

El día 24, las tropas rebeldes al mando del general Varela estaban ya en los suburbios de Toledo y las Milicias del Frente Popular se retiraron, aunque algunos opusieron resistencia y feroz a los sublevados en Toledo. Las tropas de Varela dominarán por completo la ciudad de Toledo y enlazaran con los sitiados del Alcázar el 27 de Septiembre, terminando el asedio. La toma de Toledo por las columnas de Franco  había sido espectacular.


Franco convirtió la liberación de Toledo en un valioso golpe de efecto internacional, llegando a recrearlo, recorriendo los escombros, para las cámaras de los noticiarios que se proyectaron en salas de cine de todo el mundo. Toledo es un lugar de enorme importancia simbólica y patriótica desde la Reconquista.





Fue el ultimo suceso sangriento acaecido en él ocurrido durante la Guerra Civil Española (1936-1939), cuando el Alcázar fue asediado, desde el 21 de Julio al 28 de Septiembre de 1936 por las tropas republicanas que, a pesar de su gran superioridad en medios de todo tipo, se vieron obligadas a recurrir a su destrucción sistemática con aviación, artillería, minas y toda clase de elementos bélicos, al serles imposible su ocupación, dejando el edificio reducido a escombros.

El Alcázar, tras ser casi derruido durante este asedio republicano, fue de nuevo restaurado, reconstrucción que culminó en 1961, siguiendo las trazas diseñadas en la época del emperador Carlos y Felipe II, y fue habilitado cómo Museo del Ejército, en una de cuyas salas se reproducen escenas del último asedio.


El Alcázar de Toledo hoy.


fnff (Fundación Nacional Francisco Franco)
diario ABC/historia
gibralfaro.uma.es (Nuria Lucia Ramirez)

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